27 de agosto de 2010
¿QUÉ ES EL COMUNISMO?
Texto del video extraido del Cuaderno de Formación básica de JJ.CC Nerja
( http://juventudescomunistasdenerja.blogspot.com )
¡Espero que sea de vuestro agrado!
14 de junio de 2010
El Capital de Carlos Marx en Comic por Max y Mir

Un cómic que explica de forma sencilla El Capital de Karl Marx.
Prólogo:
16 de abril de 2010
EL MITO DEL GULAG
Partido comunista de España (reconstituido)
15 de abril de 2010
Stalin. Carta a Ivanov

Carta de Ivanov al camarada Stalin
de parte de Ivanov, propagandista
titular del Comité de Sector de la
Juventud Comunista Leninista de
en Manturov (región de Kursk).
En cuanto al primer grupo de contradicciones está claro que las hemos resuelto: el socialismo en el interior del país ha triunfado.
Quisiera tener una respuesta acerca del segundo grupo de contradicciones, es decir, las que existen entre el país del socialismo y los países capitalistas. Usted señala que la victoria definitiva del socialismo significa la solución de las contradicciones externas, la completa garantía contra la intervención, y por consecuencia, contra la instauración del capitalismo. Sin embargo, este grupo de contradicciones puede ser resulto solamente mediante los esfuerzos de los obreros de todos los países.
También el camarada Lenin nos enseñaba que “se puede vencer definitivamente sólo a escala mundial, sólo mediante los esfuerzos unidos de los obreros de todos los países”.
En el curso de propagandistas titulares en el Comité regional de
Les mostré las citas de sus obras sobre esta cuestión pero Urogenko me dijo que cerrara el libro, afirmando que “eso lo decía el compañero Stalin en 1926, pero ahora estamos en el 1938; que en aquel momento no teníamos todavía la victoria definitiva, mientras ahora sí la tenemos, que no se trata de estar pensando ahora en la intervención y en la restauración”. Además me dice: “Nosotros tenemos ahora la victoria definitiva del socialismo y tenemos la total garantía contra la intervención y contra la restauración del capitalismo”. De esta forma me han considerado cómplice del trotskismo, me han sacado del trabajo de propaganda y han puesto en cuestionamiento mi permanencia en
Le ruego, camarada Stalin, que me explique si tenemos la victoria definitiva del socialismo o si todavía no la tenemos. ¿Puede ser que yo no haya encontrado la documentación de actualidad complementaria sobre esta cuestión en relación a algún cambio reciente?
Yo considero que la declaración de Urogenko es antibolchevique, sosteniendo que las obras de Stalin sobre esta cuestión ya están un poco envejecidas. ¿Puede ser que los militantes del Comité regional hayan tenido razón en considerarme trotskista? Esto me molesta mucho y me ofende.
Le ruego, camarada Stalin, que se permita responderme a esta dirección:
Iván Filippovich Ivanov,
Soviet de la aldea Pervi Zassiem,
Distrito de Manturov,
Región de Kursk.
18-1-38
Firmado: Ivanov.
Carta de Stalin al camarada Ivanov.
Al camarada Iván Filippovic Ivanov,
La razón la tiene usted desde luego y son sus adversarios ideológicos, es decir los camaradas Urogenko y Kazelkov, quienes se han equivocado. Y esto por qué.
Está fuera de dudas de que la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país, es este caso el nuestro, tiene dos aspectos diferentes.
El primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país abarca el problema de las relaciones entre las clases en el interior del país. Esto es en el campo de las relaciones internas. ¿Puede la clase obrera de nuestro país superar las contradicciones con nuestros campesinos y establecer con ellos una alianza, una colaboración? ¿Puede la clase obrera de nuestro país, en alianza con los campesinos, derrotar a la burguesía de nuestro país, arrebatarle la tierra, las oficinas, las minas, etc., y construir una sociedad socialista completa?
Estos son los problemas ligados al primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país.
El leninismo responde a estas preguntas afirmativamente.
Lenin enseña que “nosotros tenemos todo lo necesario para la edificación de una sociedad socialista completa”. Nosotros podemos y debemos por lo tanto, con nuestras propias fuerzas, vencer nuestra burguesía y construir la sociedad socialista. Trotski, Zinoviev, Kamenev y caballeros similares, que se convirtieron más tarde en espías y agentes del fascismo, negaban la posibilidad de edificar el socialismo en nuestro país sin que antes la revolución socialista haya vencido en los otros países, en los países capitalistas. Estos caballeros, en sustancia, querían reconducir nuestro país hacia atrás en la vía del desarrollo burgués, cubriendo su apostasía con falsos argumentos sobre la “victoria de la revolución” en otros países. Ha sido precisamente sobre este punto en el que se han desarrollado las discusiones en nuestro partido durante estos días. La sucesiva marcha del desarrollo de nuestro país ha demostrado que el Partido tenía razón, y que Trotski y compañía estaban equivocados.
De hecho, mientras tanto, hemos sido capaces de liquidar nuestra burguesía, de establecer una colaboración fraternal con los campesinos y construir, en lo esencial, la sociedad socialista, aunque la revolución socialista no haya vencido en los otros países.
Esto es lo que respecta en cuanto al primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país.
Yo pienso, camarada Ivanov, que su controversia con los camaradas Urogenko y Kazelkov no se refiera a este aspecto de la cuestión.
El segundo aspecto sobre la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país abarca el problema de las relaciones de nuestro país con los otros países, con los países capitalistas, el problema de las relaciones de la clase obrera de nuestro país con la burguesía de los otros países. Esto se da en el campo de las relaciones exteriores internacionales.
¿Puede el socialismo en un país que está rodeado por potentes países capitalistas considerarse completamente libre del peligro de una invasión armada (intervención) y, por consecuencia, del intento de restauración del capitalismo en nuestro país? ¿Pueden nuestra clase obrera y nuestros campesinos con sus propias fuerzas, sin una ayuda seria de la clase obrera en los países capitalistas, vencer la burguesía de los otros países, así como han vencido la propia burguesía? En otras palabras: ¿se puede considerar la victoria del socialismo en nuestro país definitiva, es decir, libre del peligro de una agresión militar y de intentos de restauración del capitalismo, mientras la victoria del socialismo existe en un solo país y mientras continúe existiendo el asedio capitalista?
Estos son los problemas que se asocian al segundo aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país. El leninismo responde a estos problemas negativamente. El leninismo enseña que la victoria definitiva del socialismo en el sentido de una plena garantía contra la restauración de las relaciones burguesas es posible solamente a escala internacional (ver la conocida resolución de la 14ª conferencia del Partido Comunista de
Aquí tenemos lo que dice Lenin a propósito:
“Nosotros vivimos no solamente en un Estado, sino en un sistema de Estados, y la existencia de
Y más adelante:
“Nosotros estamos rodeados de hombres, de clases, de gobiernos que declaran abiertamente su odio contra nosotros. Nosotros tenemos que recordar que estamos siempre a un pelo de una invasión” (tomo 27, pág. 117).
Esto está dicho con agudeza y con fuerza, pero también honestamente y llanamente, sin adornos, como sabía hablar Lenin.
Sobre la base de estas premisas, en las Cuestiones del Leninismo de Stalin se dice:
“La victoria definitiva del Socialismo es la plena garantía contra los intentos de intervención, y por lo tanto de restauración, ya que un intento de restauración puede tener lugar solamente con un serio apoyo desde afuera, solo con el apoyo del capital internacional. Por eso, el sostén de nuestra revolución por parte de los obreros de todos los países, y con mayor razón el triunfo de estos obreros, aunque solo sea en unos cuantos países, es la condición necesaria para la plena garantía del primer paso victorioso contra los intentos de intervención y de restauración, la condición necesaria para la victoria definitiva del Socialismo” (Cuestiones del Leninismo, 1937, pág. 134).
En realidad sería ridículo y tonto cerrar los ojos sobre el hecho del asedio capitalista y pensar que nuestros enemigos externos, por ejemplo los fascistas, no buscarán la ocasión de llevar a cabo una agresión armada contra
Esta es la situación con respecto a la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país.
Se deduce que esta cuestión contiene dos problemas diferentes:
a) el problema de las relaciones internas de nuestro país, o sea, el problema de la victoria sobre nuestra burguesía y la edificación del socialismo integral;
b) el problema de las relaciones externas de nuestro país, o sea, el problema de la plena garantía de nuestro país contra los peligros de una intervención militar y de restauración.
El segundo problema se puede resolver mediante la unión de los esfuerzos serios del proletariado internacional con los esfuerzos todavía más serios de todo nuestro pueblo soviético. Es necesario afianzar y consolidar los lazos proletarios internacionales de la clase obrera de
De su carta resulta que el camarada Urogenko tiene otro punto de vista, no del todo leninista. Él, de hecho, afirma que “nosotros tenemos ahora la victoria definitiva del socialismo y tenemos la plena garantía contra la intervención y contra la restauración del capitalismo”. Que no le quepa la duda de que el camarada Urogenko está completamente equivocado. Una afirmación semejante como la del camarada Urogenko solamente se puede explicar con la incomprensión de la realidad que nos rodea y con la ignorancia de los principios elementales del leninismo, o bien con la estéril jactancia de un joven burócrata enamorado de su persona. ¿Si realmente “tenemos la plena garantía contra la restauración del capitalismo” tenemos necesidad de un potente Ejército Rojo, de una Aviación Roja, de una potente Sociedad de apoyo de la defensa aeroquímica, del afianzamiento y de la consolidación de los lazos proletarios internacionales? ¿No sería mejor utilizar los billones que gastamos en fortalecer el Ejército Rojo en otros objetivos y reducir al mínimo el Ejército Rojo o incluso disolverlo totalmente? Personas como el camarada Urogenko a pesar de que subjetivamente están entregados a nuestra causa, objetivamente son peligrosos para nuestra causa, ya que con su jactancia, voluntariamente o involuntariamente (es lo mismo) adormecen a nuestro pueblo, desmovilizan los obreros y los campesinos y ayudan a los enemigos a agarrarnos por sorpresa en el caso de complicaciones internacionales.
En cuanto al hecho, camarada Ivanov, que por lo que parece “lo han sacado del trabajo de propaganda y le han puesto la cuestión de su permanencia en
Ahora puede juzgar si ha envejecido el conocido fragmento del libro “Cuestiones del leninismo”, a propósito de la victoria del socialismo en un solo país. Quisiera yo mismo que envejeciera, para que en el mundo no hubiera cosas tan desagradables como el cerco capitalista, el peligro de una agresión armada, el peligro de la restauración del capitalismo, y otras por el estilo. Pero desgraciadamente estas cosas desagradables continúan existiendo.
STALIN
Nota: Publicado en italiano en 1945 por el periódico L'Unità del Partido Comunista Italiano.
Traducido del italiano por JMenéndez.
Fuente de la versión en italiano.
22 de marzo de 2010



Campos roturados, de

Por: Koldo
Es tanta su calidad literaria que en plena guerra fría recibió el premio Nobel de literatura.
Campos roturados es una novela de unas 700 páginas que nos ubica en uno de los episodios más difíciles de la lucha de clases en las tierras soviéticas: la colectivizacion de 1930.
Stalin manda 25 mil voluntarios bolcheviques de las ciudades a apoyar en las pequeñas aldeas de toda la URSS la línea del Partido Comunista referida a la colectivización y lucha contra los kulaks (campesinos ricos).
El marino Davídov de Leningrado llega a una pequeña aldea del Don. Allí comienza la labor de organizar a los campesinos pobres en el que llamaran koljós "Stalin" y que sufrirá la resistencia de los campesinos ricos en forma de boicot activo, primero, y luego más astutamente irán entrando en el koljós para minarlo desde dentro.
Algunos contrarrevolucionarios blancos también se encuentran escondidos en la aldea desde donde planean extender una rebelión cosaca contra los comunistas.
El camarada Nalgunov es uno de los campesinos más conscientes y veterano rojo de la guerra civil también ayudará a Davídov en la dura empresa de la colectivizacion. Su actitud resuelta contra los nuevos koljosianos de procedencia kulak le hará tener problemas con los superiores del Partido en el distrito y será condenado por su línea ultraizquierdista.
Nos enfrentamos a una multitud de personajes descritos con una parcialidad agradecida, que nos sumerge en la realidad de los años 30, donde la revolución se juega el todo por el todo tanto en la colectivización agrícola como en la deskulakización.
Una genial obra de arte que refleja magistralmente el acecho de los blancos (ex zaristas) sobre los bolcheviques, la introducción de los ricos en algunos puestos del Partido para actuar desde dentro y, como no, a los admirables y fieles obreros y campesinos pobres luchando hasta dar la vida por el sistema en el que creían, el sistema sovietico.

11 de marzo de 2010
Noticias en TV
Los médicos cubanos continúan su labor humanitaria en el hermano pueblo de Haití. De las personas que han sido atendidas por los galenos de la Isla, desde el sismo que devastó a esa nación caribeña, trata el siguiente reporte.
28 de febrero de 2010

EL PASAPORTE SOVIÉTICO
Vladimir Maiakovski
Como un lobo,
devoraría al burocratismo.
A las credenciales,
no les tengo respeto.
Pueden irse,
a todos los diablos...
cualquier papel,
pero éste...
Por el largo frente,
de cupés y camarotes,
un funcionario,
se mueve saludando.
Todos entregan los pasaportes,
y yo entrego
mi librito escarlata.
Ante algunos pasaportes,
una sonrisita en los labios.
Ante otros,
un desprecio único.
Con respeto,
por ejemplo toman,
al pasaporte inglés,
con un león grande de cama de dos plazas.
Sacando los ojos fuera de las órbitas,
sin dejar de inclinarse,
toman,
como si tomaran una propina
al pasaporte norteamericano.
Al polaco,
lo miran,
como un chivo mira un cartel.
Al polaco,
lo miran con ojos asombrados,
ceñidos en su chaqueta policial,
como quien dice:
-¿De dónde,
y qué es,
esa novedad geográfica?
Y sin dar vuelta la cabeza,
sin manifestar asombro alguno,
toman sin pestañear,
el pasaporte dinamarqués,
y de otros tantos suecos...
Y de pronto,
como si se hubiese quemado,
torció la boca el señor.
Es que...
el señor funcionario toma,
mi pasaporte de color escarlata.
Lo toma,
como una bomba,
lo toma,
como a un erizo,
como si tomara una navaja afilada,
lo toma,
como una víbora de cascabel de veinte
aguijones.
Le hizo un gesto significativo al changador,
para que llevara gratis las cosas.
El gendarme,
mira interrogante al pesquisa,
el pesquisa,
mira interrogante al gendarme.
Con qué placer,
de casta de gendarmes,
me azotarían,
o me harían crucificar,
por tener en las manos,
el pasaporte soviético,
el de la hoz y el martillo.
Yo,
como un lobo,
mordería al burocratismo,
a las credenciales,
no les tengo respeto.
¡Que se vayan,
todos al diablo,
cualquier papel,
pero éste!...
Yo saco,
del bolsillo,
de mis enormes pantalones,
un duplicado del pasaporte-,
carga de poco peso.
¡Leed,
envidiadme!
Yo soy
ciudadano,
de
Escrito en el año 1929.
26 de febrero de 2010

Varios Autores
Editorial Progreso (URSS)
Año 1984
Digitalizado por Kinokulak
Descargar del libro "Sobre la historia de las intervenciones armadas norteamericanas"
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ÍNDICE
PREFACIO………………………………………………...………...… 3
PARTE I
V. Selivánov. LAS ETAPAS DE LA EXPANSIÓN EN AMÉRICA LATINA………………………………………………………..... 9
I. Kumarián. LAS AGRESIONES A MÉXICO…………………........ 19
E. Larin. CUBA: OBJETO DE AGRESIÓN POR PARTE DE
LOS EE.UU………………………………...………………….. 36
Nelli Poyárkova. PUERTO RICO: UNA COLONIA NORTE-
AMERICANA…………………………………………………. 64
V. Lunin. LOS EE.UU. Y EL CANAL DE PANAMÁ…………….... 78
N. Lutskov. VEINTE AÑOS DE OCUPACIÓN DE HAITÍ……..….. 95
Elena Anánova. DESEMBARCO EN LA REPÚBLICA DOMI-
NICANA……………………………………………………… 112
I. Grigulévich. NICARAGUA INDÓMITA………………………… 129
Marina Chumakova. GUATEMALA: EL DERROCAMIENTO
DEL GOBIERNO DE ARBENZ…………………………..…. 149
M. Górnov. LA CONSPIRACIÓN CONTRA CHILE……...………. 166
S. Semiónov. EL GENOCIDIO EN EL SALVADOR…………….... 179
A. Glinkin. LA ADMINISTRACIÓN REAGAN AGUDIZA EL
RUMBO……………………………………..…………..……. 191
PARTE II
Yu. Poliakov. LA CRUZADA ANTISOVIÉTICA DE LOS IM-
PERIALISTAS……………………………………………...... 208
A. Lunin. UNA INTERVENCIÓN OLVIDADA…………………... 219
A. Petrov. LA GUERRA DE VIETNAM………………………...… 241
V. Zhurkin. DESLIZÁNDOSE POR LA VERTIENTE………….… 257
A. Kislov. LA POLÍTICA INTERVENCIONISTA EN EL PRÓ-
XIMO ORIENTE…………………………………………..… 272
PREFACIO.
De prestar oídos a los representantes del establishment norteamericano, podría parecer que los Estados Unidos han sido la potencia más adicta a la paz en la historia de la humanidad, que jamás han agredido a nadie y que siempre han actuado en bien de los demás.
¿Cuál es el cuadro de la política estadounidense en realidad? Según aseveraciones de la propia prensa norteamericana, en sus años de existencia, los EE.UU. han realizado más de 200 agresiones armadas contra otros pueblos. Según datos de la fundación norteamericana Brookings Institution, sólo de 1946 a fines de 1981, los EE.UU. emplearon la fuerza armada en apoyo a sus fines de política exterior y estrategia militar 250 veces, recurriendo reiteradamente a la amenaza del empleo del arma nuclear.
Los dueños de los destinos de los EE.UU. afirman en la actualidad que sólo a causa de los “manejos del comunismo mundial” y la cacareada “amenaza soviética” los EE.UU. intensifican la carrera armamentista y tienen soldados en tantos puntos del globo terráqueo; sin embargo, los EE.UU. libraban guerras de rapiña en América Latina y el Oriente mucho antes de aparecer la URSS en el mapamundi. Enviaron muchas veces sus tropas a México, arrebatando a este país más de la mitad de su territorio, ocuparon Cuba en 1898, convirtieron a Puerto Rico en su colonia. En el hemisferio oriental, corrieron la misma suerte las Filipinas. Ya antes de la Primera Guerra Mundial, los EE.UU. intervinieron reiteradas veces en Haití, la República Dominicana, Nicaragua y otros países de América Latina.
Tras el triunfo de la primera revolución socialista en octubre de 1917, los EE.UU. enviaron sus tropas a la Rusia Soviética. Entre las dos guerras mundiales, los EE.UU. implantaron en América Latina a dictadores “gorilas” a su gusto, aplastando con su ayuda todo intento de los pueblos de defender su independencia. Por indicación directa de Washington, fueron asesinados los jefes campesinos mexicanos Emiliano Zapata y Pancho Villa, el general Augusto César Sandino en Nicaragua, los luchadores contra el imperialismo Farabundo Martí en El Salvador, Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras en Cuba, y otros muchos patriotas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los apetitos de los EE.UU. tomaron carácter “global”. Comenzaron a intervenir en los asuntos de todas las regiones del mundo. China, Corea, Vietnam, los países del Oriente Próximo y África fueron objeto de sus agresiones directas o indirectas. Impusieron el Pacto Atlántico a Europa Occidental. Con ayuda de pactos “defensivos”, han tratado de atar a América Latina a su carruaje militar. Los EE.UU. se inmiscuyen en los asuntos internos de la comunidad socialista, amenazando con el boicot económico y no respetando los acuerdos firmados anteriormente con la Unión Soviética.
El estudio de la política exterior estadounidense muestra que a lo largo de los 200 años de historia de los Estados Unidos, la estrategia política de los círculos dirigentes norteamericanos en el exterior se ha basado en dos postulados básicos: 1) la fuerza militar es el medio fundamental de resolver los problemas internacionales y 2) los EE.UU. no son un país cualquiera sino exclusivo, “destinado” (Manifest Destiny) a la misión civilizadora de llevar a los demás pueblos el american way of life.
“Desde el comienzo de nuestro desarrollo como nación —hacía constar el diario norteamericano The New York Daily News el 31 de marzo de 1981—, se observa el camino trazado por medio de la fuerza y los tiros hacia las fronteras del oeste (la usurpación de las tierras mexicanas); sin embargo, hoy nos consideramos una nación de la ley y el orden. No, seguimos siendo fruto de aquella época”.
Siguiendo ese mismo camino, los EE.UU. intentaron ante todo subyugar a los pueblos del hemisferio occidental, y luego desplazaron su atención hacia otros continentes. En un reciente
pasado, sostuvieron la guerra contra los pueblos de Indochina, anegando en sangre, quemando con napalm e intoxicando con venenos la tierra pacífica de Vietnam, Laos y Kampuchea. Ahora el gobierno estadounidense, además de estimular al agresor israelí a cometer crímenes sangrientos en el Líbano, ha introducido en este país sus efectivos militares (los marines), sometiendo a cañoneo la capital libanesa. Las tropas de Tel-Aviv, que exterminan a los palestinos y los libaneses, están equipadas con armas norteamericanas. Los sionistas cometen sus crímenes y practican el genocidio en las tierras árabes con la bendición de Washington.
El golpe militar fascista en Chile, las decenas de miles de muertos en El Salvador y Guatemala, el bloqueo a Cuba, el financiamiento, el apertrechamiento y la tutela a los asesinos somocistas en Nicaragua, el apoyo al régimen racista en la RSA, y la complicidad fáctica con Londres en la guerra colonialista de Inglaterra contra Argentina en el Atlántico Sur, son respaldados por la política de los EE.UU., encaminada a apoyar los regímenes más reaccionarios y a establecer la hegemonía norteamericana en los asuntos internacionales.
Las fuerzas agresivas del imperialismo estadounidense aprovechan todos los medios para romper el equilibrio estratégico militar existente en el mundo y obtener la posibilidad de dictar su voluntad a otros países. Una prueba de ello es, por ejemplo, la campaña hostil antisoviética montada en los EE.UU. en torno al mito de la “amenaza militar” del Este. Esta mentira elevada a la categoría de política oficial está dirigida a facilitar a los EE.UU. el fomento de una carrera armamentista que conduce al incremento del peligro de una nueva guerra mundial. En los últimos años, en el período de la administración Reagan, esta política se ha hecho especialmente peligrosa para los destinos de los pueblos del mundo.
El presupuesto militar de los EE.UU. en 1982 alcanzó la cifra astronómica de 208 600 millones de dólares, y en 1986 llegará a 327 700 millones de dólares. Los EE.UU. cuentan hoy con 2 500 bases militares situadas en 114 países del mundo, en las que se encuentra medio millón de soldados norteamericanos. Los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, el Mar Mediterráneo, el Golfo Pérsico y los Mares del Sur son surcados por escuadras y submarinos militares norteamericanos dotados de los medios más modernos de exterminio en masa. Centenares de aviones con mortíferas armas nucleares a bordo, despegan diariamente de sus aeropuertos. Los EE.UU. producen oficialmente sustancias químicas tóxicas en enormes cantidades, pretenden imponer a sus aliados europeos una nueva generación de cohetes nucleares, amenazan con emplear el cosmos con fines militares, y hablan irresponsablemente de la guerra nuclear “limitada”, que abarcará supuestamente “sólo” a Europa, aunque es claro para todo el mundo, que donde sea que estalle la tromba nuclear, provocará inevitablemente la catástrofe general.
En los últimos años, los EE.UU. procuran asimismo cometer sus actos agresivos con “manos ajenas”, azuzando a unos países contra otros, exacerbando y haciendo llegar a límites peligrosos los conflictos locales, con tal de servirse de ellos para ocupar nuevas posiciones estratégicas y cercar aún más a la Unión Soviética y otros países socialistas con el cinturón de sus bases militares. A este propósito sirve igualmente el comercio de armamentos. Sólo durante el decenio 1970-1980, los EE.UU. vendieron a 131 países, pertrechos militares por una suma de 123 500 millones de dólares, de ellos 47 700 millones a los países de Oriente Próximo, principalmente a Israel y Egipto. La exportación anual de armas de los EE.UU. ha crecido de 4 300 millones de dólares en 1970 a 20 000 millones de dólares en 1981.
Los peligrosos pasos de los círculos gobernantes de los EE.UU., que empujan al mundo a la catástrofe nuclear, provocan por doquier una creciente preocupación y la indignación de los pueblos. En los propios EE.UU., personalidades públicas y eclesiásticas, conocidos políticos y diplomáticos critican la política aventurera de confrontación que no cuenta con la situación real en el mundo. Por su parte, la Unión Soviética siempre ha propuesto con empeño y convicción a los Estados Unidos, iniciar negociaciones y ponerse de acuerdo sobre una base recíprocamente aceptable, respecto al cese de la demencial carrera armamentista y el paso al desarme.
En su intervención en el acto solemne dedicado al 60 aniversario de la URSS el 21 de diciembre de 1982 en el Palacio de los Congresos del Kremlin, Yu. V. Andrópov, secretario general del CC del PCUS, dijo: “Estamos por una colaboración amplia y fructífera entre todos los pueblos del planeta, sin imposiciones ni injerencias en sus asuntos, para su provecho mutuo y en beneficio de toda la humanidad”
Los materiales publicados en esta recopilación, cuyos autores son conocidos científicos soviéticos —historiadores y especialistas en asuntos internacionales—, muestran con elocuencia que el rumbo agresivo de los EE.UU. no es nuevo, fue aplicado ya antes por los círculos gobernantes de este país. Basándose en sólidos materiales documentales, los autores estudian la historia de las intervenciones armadas norteamericanas en diferentes países. Se analiza la intervención de los EE.UU. en la Rusia Soviética de 1918 a 1920, la política agresiva estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial en el Oriente Próximo y en Indochina. La parte fundamental del libro está dedicada a la política de los EE.UU. en América Latina. La atención particular prestada al continente latinoamericano se debe a que esta inmensa región siempre ha sido considerada por los círculos gobernantes de los EE.UU. como “zona de los intereses norteamericanos”. Allí precisamente los EE.UU. aplicaron por primera vez la “política del gran garrote”, desembarcando sus tropas en territorios de Estados soberanos e implantando regímenes pro norteamericanos. Allí precisamente se probó la “diplomacia del dólar” aplicada luego en otras partes del mundo.
El auge del movimiento de liberación en América Latina en los últimos decenios, la construcción del socialismo en Cuba, y el triunfo de una revolución popular en Nicaragua, intensificaron la agresividad de los círculos imperialistas estadounidenses en el hemisferio occidental. Se fomenta una campaña de subversión contra la República soberana de Cuba que persigue obligar a la dirección cubana a renunciar a las transformaciones revolucionarias en el país. Se hace realidad la intervención armada en la Nicaragua revolucionaria por mercenarios reclutados por los EE.UU. entre la escoria somocista expulsada del país por el pueblo.
Pero la política agresiva imperialista de los círculos gobernantes de los EE.UU. no hace sino aumentar la cohesión de las fuerzas progresistas y democráticas de América Latina. En octubre de 1983, los Estados Unidos agredieron a mano armada a Granada, pequeño Estado caribeño. En su Declaración, la Agencia Telegráfica de la Unión Soviética señala que “con sus actos contra Granada, el Gobierno de los Estados Unidos pone al descubierto su desprecio absoluto hacia las normas del Derecho Internacional universalmente aceptadas, y pisotea los elevados principios de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas. Es una prueba manifiesta de que, en aras del logro de sus objetivos expansionistas, Washington se propone no hacer caso del derecho de los pueblos al desarrollo independiente y lanza un reto abierto e insolente a la voluntad de los pueblos y a la opinión pública mundial”.
La experiencia de la historia de las intervenciones armadas de los EE.UU., de las que se habla en el presente trabajo, muestra que en las nuevas condiciones creadas actualmente en la palestra internacional, los intentos de los Estados Unidos de volver a la “política del gran garrote” están condenados al fracaso. En el libro no se han reflejado todos, ni siquiera la mayoría de estos actos agresivos de los EE.UU. Para ello se necesitarían muchos volúmenes. Tampoco se ha prestado espacio a las agresiones sicológicas y económicas de los EE.UU. contra los regímenes indeseados, a todo tipo de bloqueos y sanciones, a las campañas propagandísticas agresivas, a las acciones de los “boinas verdes” y los mercenarios, a la política de la “guerra fría” fomentada desde Washington y a otras acciones adversas a la causa de la paz y el progreso social.
Nuestra tarea era mostrar ante todo, las fuentes del origen de la política exterior agresiva de los Estados Unidos en diversos países y en diferentes períodos. Es al mismo tiempo, la historia del fracaso de los designios estratégicos de los círculos gobernantes estadounidenses orientados a mantener a los pueblos bajo la esfera del dominio imperialista, del fracaso de la política de amenazas e intervenciones, de desencadenamiento de nuevas guerras antipopulares y de puesta en práctica de concepciones político militares inhumanas.